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    September 28

    La magia de los árboles

    La magia de los árboles

    Cuando caminamos entre los árboles en un parque o un bosque, podemos comenzar a sentir la energía de estos maravillosos seres. Los celtas creían que cada árbol poseía un espíritu sabio y que sus rostros podían verse en la corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las hojas moviéndose con el viento.

    Los árboles nos ayudan a establecer contacto con el poder de la naturaleza, trabajar para sanarnos, relajarnos, fortalecernos y, sobre todo, ayudan a comunicarnos los mensajes de la madre Tierra. Puedes realizar los sig. Ejercicios para integrarte a la magia de los árboles.

    Ejercicio 1. Hablar con el espíritu

    1.Camina entre los árboles y escoge alguno que te llame la atención.

    2.Comienza a observarlo con detenimiento, con deseos de conocerlo, no de analizarlo.

    3.Cuando sientas que se conocen un poco más puedes sentarte con tu espalda contra su tronco, cerrar los ojos y sentir la energía que fluye desde la raíz hasta la copa.

    4.Cuando hayas podido establecer contacto con la energía del árbol, intenta comunicarte con su espíritu. Preséntate con tu nombre y pídele consejo sobre cualquier situación que necesites.

    5.Escucha la respuesta en tu corazón, da las gracias, levántate y despídete poniendo tu mano derecha sobre su tronco.

    Ejercicio 2. Abraza a tu árbol

    1.Acostumbra salir al campo, bosque o parque más cercano con cierta frecuencia para que comiences a conocer a los árboles. Seguramente podrás encontrar alguno que te atraiga en especial.

    2.Cada vez que te sientas enfermo, cansado o bajo de energía, pídele permiso a tu árbol (con aquel que hiciste el ejercicio 1 de preferencia) abrázalo.

    3.Mientras te abrazas de su tronco, siente cómo te cargas de energía, te sientes más saludable y te conectas con la madre Tierra.

    4.Dale las gracias y despídete poniendo tu mano derecha sobre su tronco.

     

     

     

     

     

     

    ...He oído contar la historia

     de un antiguo y majestuoso árbol,

    cuyas ramas se extendían hacia el

     cielo.

    Al llegar la estación de

    las flores,

    mariposas de todas las formas,

     tamaños y colores,

     bailaban a su alrededor.

    Las aves de países lejanos

     se le acercaban y cantaban

     cuando florecía y daba frutos.

     Las ramas,

    como manos extendidas,

     bendecían a todos los que acudían a sentarse

     bajo su sombra.

    Un niñito solía venir a jugar

    junto a él

    y el gran árbol se encariñó con el pequeño.

     El amor entre lo grande y lo pequeño

    es posible,

    si el grande no es consciente de su grandeza.

     El árbol no sabía que era grande,

    sólo el hombre es consciente de eso.

     La prioridad de lo grande siempre es el ego,

    pero para el amor

     nadie es grande o pequeño.

    El amor abraza a quienquiera que se le acerque. Así,

    el árbol comenzó a sentir amor hacia

      ese pequeño que solía ir

     a jugar cerca de él.

    Sus ramas eran altas,

    pero las inclinaba hacia el niño,

     de modo que pudiera recoger

     sus flores y sus frutos.

     El amor siempre cede;

    el ego nunca esta dispuesto a inclinarse.

    Si te acercas al ego, sus

     ramas se estirarán aún más hacia lo alto;

    se pondrá rígido

     para que no puedas alcanzarlo.

     

    September 17

    Baum

    <<¿Has oído alguna vez la voz de los árboles?...
    Yo puedo ayudarte a despertar esa parte de ti que no lo recuerda o que duda demasiado de todas las cosas.
    A veces, la voz de un árbol es como una dulce melodía que habla de paz, de equilibrio, del intercambio, lleno de amor, que hace que una criatura sea necesaria para la otra.
    Su canto nos habla de la alegría de todo esto: la alegría de compartir. Sus palabras pueden llegar hasta tus pensamientos como un susurro. Basta con quere escuchas...
    Y, de repente, reconocerás la voz del Padre de todas las cosas que te habla a través de ese árbol, y tambien la oirás en la piedra, en el arroyo, en la tierra, en la hierba, en el viento, en el oxígeno que respiras, en la pequeña araña que teje imperturbable su tela...>>
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    September 13

    Duende

    "Vivo en los bosques muy poblados de árboles, donde todavía existen indicios de
     
    senderos naturales marcados por los animales de paso.
     
    Llevo un saco que siempre parece vacio y ligero. Aquellos que han podido verlo han
     
    tenido esta impresión. Apenas pesa porque va cargado de cosas muy ligeras
     
    que voy recogiendo por aquí y por allí: alas olvidadas por las mariposas, gotas de
     
    lluvia, una hoja, un copo de nieve, petalos de flores traidos por el viento..."
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    September 11

    El bosque

    Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket"El sol, el cielo...azul sobre las montañas.                   

     Y las magníficas nubes rosas y doradas.

    El bosque. Los ruidos del bosque.

    Una ligera brisa hace revolotear las hojas secas sobre algunos árboles.

    En el aire, el zumbido de miles y miles de insectos... distintos.

    El canto y el gorjeo de los pájaros. El vuelo raso de un gorrión.

    El perfume de la hierba y tierra mojada...

    A lo lejos corre un pequeño río.

    Este es el universo y tú y nosotros al mismo tiempo..."

     

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    September 10

    Tuatha na sidhe

     

     

     

     

     

    Un día, cuando tenía 4 o 5 años, le pedí a mi madre que me sugiriese algo para hacer porque estaba “aburrida”.

    Recuerdo que mi madre me tomó de la mano y me condujo hasta la ventana, pidiéndome que mirase afuera con atención y que me preguntase sinceramente si aquello que estaba viendo en esos momentos no era totalmente idéntico a lo que había visto el día anterior. Esperó mi respuesta y, después, me dijo que si aprendía a mirar, jamás podría volver a aburrirme.

     

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    Tuve una infancia “encantada” que pasé dedicada a buscar inconscientemente los “hilos” de cualquier cosa que se hubiese interrumpido y a percibir a través de esas magnificas historias el Misterio de aquello que me rodeaba, intuyendo en éstas unos significados ocultos y vislumbrando las señales y símbolos que mi alma buscaba para su propio gozo, o para algo más....

     

     

     

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    Hubo un tiempo en que el hombre poseia una relación profunda con la naturaleza que incluso podía acceder a unas realidades que, actualmente, permanecen ocultas ante las miradas apresuradas, poco atentas y egoístas del homre de hoy. El contacto con la naturaleza se basaba en la íntima relación de conocimiento y de observación de los fenómenos con los que las fuerzas naturales hablaban con los seres humanos.

    Pero luego, al paso de las religiones y los gobernantes que se imponian como dioses, las creencias antiguas fueron ganando un valor oscuro para el ser humano, de forma que comunicarse con la naturaleza se fue combirtiendo en algo desvalorizado y hasta demoníaco.

    Por tanto los hombres perdieron el "derecho" de poder hablar abiertamente con el alma del mundo y los Seres de Luz, que ya habían abandonado la tierra de los hombres y se refujiaron en el Reino Sidhe. Literalmente Tuatha na Sidhe significa "Gente del Mundo de Luz" . El Sidhe es el "cerro encantado", el "Reino ultraterrenal".

    Quizás no sea una coincidencia  el hecho de que el mundo encantado se haya convertido en un patrimonio casi exclusivo de la infancia. Tal vez ésta haya sido la forma de transmitir los valores sagrados de una época para que no fuesen olvidados y para que todavia pueda existir la esperanza de lograr reencontrarlos...